— De Reina a Reina —
Carta de las Relaciones
Las preguntas que importaban eran otras
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Carta V
«No tengas tanta prisa por saber si alguien te eligió. Pregúntate si tú elegirías la vida que viene con esa persona.»
Querida Reina:
Las relaciones tienen algo curioso.
Al principio queremos saber si le gustamos. Después queremos saber si nos quiere. Y cuando pasa el tiempo, empezamos a descubrir que quizás las preguntas importantes eran otras.
¿Me gusta cómo me siento cuando estoy con esta persona? ¿Puedo hablar sin miedo? ¿Puedo ser yo? ¿Me escucha cuando algo me incomoda? ¿Hace lo que dice? ¿Puedo confiar en su palabra? ¿Tenemos una manera parecida de entender la vida?
Porque una relación no se construye solamente con química. La química puede llevarte a una primera cita. Puede hacerte esperar un mensaje. Puede hacerte sonreír cuando aparece su nombre en el teléfono.
Pero después viene la vida. Y ahí es donde realmente conocemos a alguien.
Cuando hay un problema. Cuando uno de los dos está cansado. Cuando hay que tomar una decisión. Cuando aparecen las diferencias. Cuando toca hablar de dinero, de familia, de tiempo, de proyectos, de fidelidad, de límites. Ahí empieza otra historia.
Cuando ya no necesita impresionarte
Y quizás una de las cosas más importantes que he aprendido es que no debemos enamorarnos solamente de cómo alguien nos hace sentir cuando todo está bien. También tenemos que observar cómo se comporta cuando las cosas no salen como quiere.
Porque cualquiera puede ser encantador cuando está intentando conquistarte. Lo interesante es conocer a la persona cuando ya no necesita impresionarte.
Y también tenemos que mirarnos a nosotras
Porque a veces decimos que queremos una relación sana, pero escogemos desde la soledad. Decimos que queremos estabilidad, pero nos atrae constantemente lo impredecible. Decimos que queremos un hombre que nos cuide, pero terminamos intentando salvar a hombres que no quieren salvarse a sí mismos.
Y no lo digo para juzgarnos. Lo digo porque elegir una pareja también requiere conocernos. Saber qué queremos. Saber qué no estamos dispuestas a negociar. Y, sobre todo, aprender a distinguir entre una diferencia que podemos conversar y una realidad que nos va a hacer daño.
Una relación bonita no significa que nunca haya problemas. Significa que hay dos personas capaces de sentarse frente al problema sin convertirse una contra la otra.
Porque al final, amar a alguien no es solamente encontrar a una persona que te guste. Es encontrar a alguien con quien la vida también pueda construirse.
Y eso, Reina, merece mirarse con calma.
No tengas tanta prisa por saber si alguien te eligió. Aprende también a preguntarte si tú elegirías la vida que viene con esa persona.
Con cariño, Madame Luzma De Reina a Reina

