MadameMadame LuzmaLuzma

— De Reina a Reina —

Carta del Amor Propio

La receta que se cocina despacio

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Carta IV

«El amor propio no es una frase frente al espejo: es una relación que se construye poco a poco.»

Querida Reina:

Si tuviera que preparar una receta de amor propio, no tendría una medida exacta. Tendría un poco de picante, algo de ácido, un toque dulce y, algunas veces, bastante sal.

Porque el amor propio no aparece de un día para otro. Y mucho menos porque las redes sociales nos repitan todos los días que tenemos que amarnos, aceptarnos y elegirnos.

Empieza de una manera mucho más sencilla: cuando comenzamos a preguntarnos qué tan bien nos sentimos con nosotras mismas.

Empieza cuando ponemos un límite y nos sentimos incómodas por haberlo puesto. Cuando decimos que no y después nos entra la culpa. Cuando empezamos a entender lo que queremos y nos parece extraño haberlo querido durante tanto tiempo.

Hasta que un día decir: «No, porque no quiero.» deja de sentirse como una explicación que tenemos que dar. Y se convierte simplemente en una respuesta.

El amor propio también está en las cosas pequeñas.

En apartar una mañana para ti. En elegir un domingo para bajar el ritmo, hacerte tu skincare, cuidar tu piel, leer, pensar, caminar o simplemente estar contigo.

En comer mejor porque quieres sentirte bien. En entrenar tu cuerpo no para demostrarle nada a nadie, sino porque cuando terminas te sientes mejor contigo.

En aprender a hablar con claridad. En dejar de decir «sí» cuando realmente quieres decir «no». Y también en aprender a escucharte cuando todavía no tienes una respuesta.

El amor propio se parece mucho a sembrar una planta.

Primero preparas la tierra. Después siembras. La riegas. La podas. Le quitas lo que ya no necesita. La cuidas incluso cuando todavía no ves ningún fruto.

Y un día te das cuenta de que está creciendo. No porque hiciste algo extraordinario. Sino porque fuiste constante con algo que decidiste cuidar.

Quizás eso sea el amor propio. No una frase bonita frente al espejo. No una tendencia. No una versión perfecta de ti. Sino esa relación que vas construyendo contigo, poco a poco, hasta que empiezas a reconocer en tu propia vida el fruto de haberte cuidado.

Y como toda buena receta, habrá días dulces, días ácidos, días picantes y alguno que otro demasiado salado.

Pero sigues cocinando. Porque esta vez, la receta es tuya.

Con cariño, Madame Luzma De Reina a Reina